Grita Arte

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Grita, Arte

Hay pocos conceptos tan complejos, abstractos y subjetivos en sus significados como el arte.

Acotar con palabras las fronteras que intenten atisbar qué es el arte es, en sí, una tarea baldía, podríamos equiparar su significado junto a otros tan universales como la libertad, la paz, la muerte o el amor. El arte es polisémico.

Hace unos días, escuchando y cantando a viva voz una canción me acordé de mi padre y me emocioné, todas estas palabras están dedicadas, en cierto modo, a él.

Porque gracias a su generosidad, dedicación y su propia experiencia me regaló este legado, el amor por el arte, en múltiples caras. Recuerdo y sonrío esos momentos de pequeño, cuando me sentaba en sus rodillas y me relataba aventuras mientras de fondo sonaba música clásica, tengo la certeza que esos momentos, que siempre han retumbado con fuerza en mi cabeza y me han agitado en lo profundo son los que, en gran medida, han conformado y siguen conformando quién he sido, quién soy y quién me gustaría ser, mi vida va de la mano con la exploración del arte, bien como consumo o bien como acción. Y ese hambre, que siempre será insaciable, me revela que todo lo visto, escuchado o leído han dado forma al mapa de mi propia existencia y de mi esencia, a mis principios y a mis creencias. 

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No tuve una juventud sencilla, pertenezco a ese perfil de niño de separados, en mi caso cuando tenía ocho años, en aquella época era común que la potestad la tuviera la madre, por si fuera poco, desterrado de la presencia de mi padre y disfrutándole algunos fines de semana al mes, por supuesto escasos, me vi invadido por alguien que, por lógica en mi mente, pretendía sustituirle. Durante esos años difíciles que ahora no vienen al caso desarrollar y que duraron básicamente hasta que huí de casa con 24 años, además de mis grandes amigos, me refugié en el arte y siempre fue otro amigo leal, no falló nunca, me aportó las respuestas que necesitaba, me proporcionó evasión y me generó otros puntos de vista, esas virtudes siguen existiendo ahora, el arte me sigue proporcionado todo eso y mucho más. En mi caso todos estos hogares siempre han sido el cine, la música y la literatura; igualmente y con la misma pasión, también en las épocas más sencillas de mi vida, compartir lo que conozco también me da grandes alegrías, así como recibirlo de otras personas. Desde hace unos años imparto talleres de fotografía y de cultura visual a adolescentes, son los mejores alumnos, libros abiertos sin prejuicios al conocimiento, poder compartir lo que sé con esta gente es muy gratificante, mi interés radica en sembrar esta semilla, quizá es un modo de honrar a mi padre, que hizo lo propio conmigo.

Dice una frase que "Escribir los versos más feos depara más alegrías que leer los más bonitos", es una frase, se puede tomar o no como verdad, pero en mi caso es un axioma, por hacer una comparación, entre consumir y crear arte existe la misma diferencia que entre querer o amar, en mi opinión, abismal.

Y puedo dar por hecho que ese paso en mi caso era inevitable, del consumo a la creación, eligiendo primero escribir, desde bien joven y posteriormente, encontrándome con la fotografía (o encontrándome ella a mi) y queriendo, si el tiempo me lo permite y sigo nutriendo esta curiosidad, explorar otras disciplinas artísticas.

Y regreso de nuevo a la gran pregunta ¿Qué es el arte? ¿Es como en mi caso, un acto de desahogo, evasión, exaltación, alegría y hasta expiación, una necesidad existencial? 

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"Todo arte es completamente inútil", Oscar Wilde.

Wilde nos tenía acostumbrados a reflexiones, descripciones o diálogos en sus libros con un carácter muy ácido, valiente y crítico. Toca la fibra con sus punzadas.

Y es lo que puede parecer en esta frase tan contundente, que sirve de prefacio para "El Retrato de Dorian Gray", pero en este caso nos quería decir algo muy diferente y me viene a dar algunas respuestas a ese intento, en vano, de definir el arte.

Wilde nos hablaba de la libertad e impulso en todo proceso creativo, consideraba, dentro de la corriente más purista del "esteticismo" que la expresión artística surgía del mero acto creativo, nos dejaba una bonita metáfora sobre ello, diciéndonos que una flor es simplemente una flor, que su belleza está en existir, en ser, en surgir. 

Consideraba que buscar un fin material o moral al arte, darle una justificación, limitaba su propia esencia, el de la belleza por la belleza. Aun no estando del todo de acuerdo con él, ya que considero que el arte puede y en mi caso en muchas ocasiones debe tener una finalidad moral, que aporte valores y juicio crítico, sí que coincido con él en que en su generación debe existir esa libertad e impulso, al margen del fin, sobre todo del material. Con esta afirmación no estoy queriendo decir que no haya que intentar un lucro material o incluso, para los más inconscientes, valientes o talentosos, un intento de vivir del arte, de hecho es algo que hay que promulgar y fortalecer desde muchos frentes, por el imprescindible valor que tiene para la sociedad, pero sí que creo que la pulsión de la producción artística debe ser espontánea, ya sea consciente, subconsciente o incluso onírica, por bajarlo a tierra, debe estallar. Me resulta muy atractivo, aunque mi reflexión sea muy abstracta, sentir que esas tripas me llegan cuando observo, leo o escucho, me encanta llorar, reír y que se me ponga la carne de gallina y, por supuesto, para mi es un reto complicado pero muy adictivo, hacer fotos o escribir desde ese lugar y, en este sentido, el resultado me es secundario.

Y hablando de "ese lugar" de donde considero que debe salir el arte, he escuchado muchas veces que el proceso creativo es más intenso si viene de algún extremo emocional, desde algún proceso en donde aparezcan sentimientos profundos, odio, amor, ira, alegría, etcétera. Y en mi caso es en ocasiones, aun peor, ya que es desde los lugares más oscuros desde donde mejor me expreso, también desde los amables, por supuesto, pero aquí la reflexión a la que quiero llegar es que si, desde un equilibrio, una estabilidad, el proceso artístico y su resultado puede tener la misma intensidad o "calidad", por decirlo de algún modo. Van Gogh nos dejó otra frase preciosa que creo resume ésto:

"El arte es un combate. En el arte es necesario hasta jugarse la piel"

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Se sabe que muchas obras universales del arte fueron fruto de momentos convulsos por parte de sus creadores, la Novena Sinfonía y el epílogo del Himno a la alegría fue compuesto por Beethoven cuando ya estaba completamente sordo, sufría de problemas hepáticos y estaba aislado de la sociedad, aunque no escuchaba lo que componía, logró construir la que es una de las mas bellas sinfonías que se han escrito. Cuando a Picasso le encargaron un gran mural que representase a España en la Exposición Internacional de París en 1937 arrastraba un bloqueo artístico desde hacia tiempo, de hecho había abandonado la pintura y escribía poesía, este bloqueo venía de sus crisis de nervios provocadas por sus desequilibrios en las relaciones sentimentales, en el momento del encargo estaba inmerso en tres relaciones, además de una profunda tristeza por la Guerra Civil. Fue el bombardeo de Guernica el detonante de su creación, una de las obras del siglo XX que mejor relata la barbarie de la guerra. Por poner un último ejemplo, de las decenas que existen, durante cuatro años, Goya, encerrado también en su sordera, produjo la serie de las pinturas negras y el cuadro de "Saturno devorando a su hijo", muchas las dibujó en las paredes de su casa, no iban dirigidas al público, quería dar salida a sus demonios internos, su sordera, aislamiento, miedo a la locura y a la muerte. Estos son algunos ejemplos, aunque con poco que se indague hay muchos más.  

Es inútil discernir los motores que impulsan a una persona a crear, en cualquier caso todos los seres humanos nacemos con el arte en nuestro código genético, viene heredado, estoy seguro que esa predisposición existe. Y ante esta afirmación para mí tan real, ligada al nacimiento, con la que quiero decir que todos podemos ser artistas, me surge otra pregunta ¿Qué cualidades debe tener el arte para que remueva, para que impregne, para que, en muchas ocasiones llegué a guiar nuestros pensamientos o actos o incluso formar nuestra moral o idea de belleza? ¿Porqué me vienen continuamente estrofas de canciones, frases o escenas de películas, cuadros, personajes de libros, imágenes propias o de otr@s fotograf@s para intentar entender el mundo y mi propio ser? ¿Porque tengo tantos referentes? ¿Porqué no paro de buscarlos? ¿Puede responder el arte a nuestro ego más profundo?

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En mi caso es así, no paro de buscar nuevos referentes o regresar a los ya asentados y no paro de intentar crear. Quizá por este motivo siempre he sido tan ecléctico en gustos, quizá sea una ausencia total de conocimiento o juicio crítico, pero es así, me pueden gustar muchas representaciones artísticas, incluso antagónicas en fondo y forma y desde luego, cada vez las respeto más y las exploro con mayor atención, siempre y cuando vea o sienta autenticidad, honestidad.

Y aquí quizá ya me meta "en camisas de once varas", pero ya que estamos, tirémonos al charco, hablando de la honestidad en el arte hay que hablar, y aquí sí de un modo crítico, del negocio muy cuestionable que existe alrededor del arte en más ocasiones de las que nos gustaría. Y en este punto, en honor a la verdad, el respeto a veces se me tambalea, puede que todo sea fruto de un desconocimiento sobre una creación artística que no conozco, pero bueno, creo que la duda razonable es más que conocida. 

¡La que liaste Duschamp! Bromeo, ya el simple hecho que Duschamp abriera el espacio del arte contemporáneo y/o conceptual, dinamitando los cimientos de lo que hasta ese momento se consideraba arte le otorga todos los respetos, fue pionero y fue transgresor y aquí, abro un paréntesis, ya que valoro mucho la transgresión en el arte, aunque lo que resulta más difícil de definir es si esas rupturas tienen límites, complicado, cierro paréntesis.

Pero ¿Todo vale? ¿Ese melón abierto del arte contemporáneo y/o conceptual se ha podido convertir en el pito del sereno en algunos casos? Dejo aquí la pregunta en el aire y que cada cual saque sus conclusiones y ya que esto que escribo es en realidad por amor al arte, es un desvío que no quiero tomar. Si me ocurre y lo he visto muchas veces (también he caído) en que muchas obras parece que tienen "mucho ruido y pocas nueces", quizá es el propio proceso de subidón del ego del artista el que provoca que haya en ocasiones más discursos que resultados, o que ambos no estén equilibrados y en eso hay que tener cuidado o, directamente, no aplicar ningún discurso si no es necesario y no suma, que una obra pueda transmitir sin discurso siempre me ha parecido que tiene mucho valor.

Simplemente dejo este enlace, muy gráfico de lo que me genera esa duda, es una noticia sobre un artista y su obra, ya el título es muy significativo.

Sobre el artista que vende aire

Dejo también este vídeo de ejemplo de un canal de You Tube, en el que su creador, Antonio García Villarán, habla de arte y también de "Hamparte", ahonda, sobre la autenticidad o no del arte, en su canal hay muchos en esta línea crítica y en otras, más suaves.

Seguro que hay muchos prejuicios en mi opinión sobre el arte en estos últimos párrafos, sin duda, es muy complejo ser objetivo en el juicio sobre el arte, las experiencias personales, ideologías, la propia educación recibida, muy probablemente no exenta de proselitismos, al margen de muchos otros factores, moldean nuestro gusto y por desgracia también nuestros prejuicios. Y aquí, ya casi para terminar, quiero reflexionar sobre estos prejuicios, y en concreto con un dilema que ya he dejado atrás también hace años o por lo menos lo intento dejar, aunque a veces cueste ¿Debemos separar a la persona del artista, aun cuando los grises y hasta negros choquen directamente con nuestra moral?

Tenemos muchos casos en la historia, sabemos que Picasso (otra vez le traemos) fue un misógino, maltratador físico y psicológico, Alfred Hitchcock destruyó la carrera de Tippi Hedren, la actriz de "Los Pájaros" ya que le rechazó, en una de las escenas finales, a Hitchcock no se le ocurrió otra cosa que soltar pájaros vivos en la pequeña habitación, el resultado ya lo conocemos, una escena que por su angustia se ha convertido en ícono del cine, Tippi Hedren sufrió heridas reales en esa escena, nunca sabremos las psicológicas, por supuesto Hitchcock la pulverizó profesionalmente. John Lennon, uno de los estandartes de la paz, también fue un maltratador, Pablo Neruda, que escribió versos tan bonitos sobre el amor, abandonó y despreció a su única hija, que estaba además muy enferma. Michael Jackson, Miles Davis, Caravaggio, Roman Polansky... y podríamos seguir y seguir y no sólo en el ámbito artístico.

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Pero hay un caso concreto que me generó mucha confusión en este sentido y en donde aun no me he definido del todo, tengo sentimientos muy extremos al respecto, hace muchos años llegué por casualidad al documental "El Triunfo de la Libertad", que muestra el desarrollo del congreso del Partido Nacionalsocialista en 1934 en Nuremberg, ese documental, que era una terrorífica declaración de principios de la locura que vendría después, fue dirigido de manera magistral por Leni Riefenstahl, la cineasta que dio imagen al nazismo, una mujer tan fascinante como controvertida. La historia artística y personal de Riefensthal, tanto antes de su colaboración en el marketing del nazismo como después la guerra nos deja muchas dudas en el aire, recomiendo en este sentido ver el documental "Leni Riefenstahl: Una vida de luces y sombras"

La cuestión es que si hoy en día uno ve "El triunfo de la Voluntad" y "Olimpia", el documental que hizo sobre las Olimpiadas de Berlín, su trabajo fotográfico sobre Sudan, muchos años después de la guerra o, en definitiva, cualquier obra suya va a encontrarse con una excelencia técnica y artística pionera e impresionante, Riefenstahl introdujo el uso de gruas y travellings, planos que hasta el momento no habían sido utilizados, secuencias con un dinamismo inédito, etc, etc (tendríamos que esperar cinco años hasta que otro genio revolucionara el cine con "Ciudadano Kane". La influencia que tuvo Riefenstahl en el cine y sus recursos siguen vigentes hoy en día.

En el documental, que recomiendo, Riefenstahl se defiende de muchas acusaciones muy graves que le acompañaron en su vida, su defensa se basaba en argumentos muy poco consistentes en mi opinión, pero quien sabe.

En fin, que a dónde quería llegar con estos ejemplos, además de reflexionar sobre si debe existir separación entre el artista y la persona es sobre una capacidad casi redentora que puede tener el arte, un atributo que suma todavía más a sus enormes virtudes, la expiación de los propios demonios o pecados. Desde luego para mí es un rotundo sí, el arte, tanto en consumo como creación, creo que tiene esa capacidad, por lo menos de aliviar las faltas de la vida, así como de exaltar las virtudes.

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Y es que además yo, como Fernando Trueba cuando le dieron el Óscar por "Bellé Epoqué", no creo en dios, creo en Billy Wilder. Y desde luego, un par de versos o una foto me van a aliviar más siempre que dos padres nuestros y tres ave marias.

Sin duda dejo mucho en el tintero sobre lo que creo que es el arte, sobre lo que me gustaría llegar a transmitir, desde esta subjetividad. Pero he cumplido el objetivo que pretendía, que no era otro que crear, a partir de esa canción que escuché y llamó a mi padre, reflexionar desde ese impulso primario. Todo esto se diluirá, es a la vez efímero y eterno, tanto y tanto se crea al día que estas palabras, estos momentos, como dijo el replicante:

"Todos estos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia, es hora de morir"

Y aquí muere ésto, ya que termina.
Y a la vez nace y permanece.

Pero por encima de todo, gritemos arte y creamos a ciegas en su capacidad de rescatarnos.

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